Consumir con conciencia: una tarea colectiva impostergable

 

Alejandro Martínez Castañeda

En una época marcada por la prisa, la publicidad agresiva y el consumo impulsivo, hablar de consumo responsable ya no es una opción, sino una necesidad social. La forma en que consumimos impacta directamente en nuestra economía, en nuestra salud y en el medioambiente. Frente a este escenario, la estrategia de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) cobra especial relevancia al apostar por la educación, la organización comunitaria y el empoderamiento ciudadano como ejes para transformar las relaciones de consumo en México.

A través de los grupos de personas consumidoras, Profeco despliega una estrategia integral que va más allá de la atención de quejas o la sanción de abusos. Su enfoque se centra en la prevención, mediante la formación de personas consumidoras informadas y críticas. Estos grupos reciben orientación sobre derechos del consumidor, finanzas personales, detección de publicidad engañosa y prácticas de consumo responsable vinculadas al cuidado del medioambiente, apoyados por paquetes didácticos mensuales y talleres prácticos que convierten el conocimiento en acciones concretas de la vida diaria.

Uno de los pilares más relevantes de esta estrategia es el aprendizaje colectivo. Al fomentar la elaboración conjunta de productos de primera necesidad y el control de las compras impulsivas, Profeco impulsa una cultura de ahorro, autocuidado económico y uso eficiente de los recursos. Estas prácticas no solo fortalecen las finanzas familiares, sino que también promueven el consumo local, el emprendimiento comunitario y la reducción de residuos mediante la reutilización de envases, alineándose con principios de sostenibilidad cada vez más urgentes.

Estos espacios de encuentro funcionan además como redes de apoyo social. El intercambio de experiencias y saberes genera confianza, cohesión comunitaria y bienestar colectivo. Aprender a optimizar el presupuesto, elaborar productos de uso cotidiano o identificar prácticas comerciales abusivas demuestra que consumir mejor no significa consumir más, sino hacerlo con inteligencia, responsabilidad y conciencia social.

Asimismo, la estrategia institucional refuerza el ejercicio activo de los derechos del consumidor. A lo largo de un proceso de trabajo continuo, las y los integrantes de los grupos aprenden a hacer valer la Ley Federal de Protección al Consumidor y a utilizar los mecanismos de defensa que ofrece la Profeco. Este conocimiento equilibra la relación entre proveedores y consumidores, reduce la vulnerabilidad frente a abusos y fomenta una cultura de legalidad y exigencia informada.

El impacto de esta política pública se amplifica gracias a su carácter autogestivo y multiplicador. Los grupos no solo aprenden, sino que replican conocimientos y prácticas en sus comunidades, demostrando que el consumo responsable es un proceso educativo, social y permanente. La estrategia de la Profeco deja así un mensaje contundente: consumir con conciencia fortalece la economía, protege el bienestar y construye ciudadanía. En tiempos de incertidumbre económica y crisis ambiental, educar para consumir mejor es, sin duda, una de las decisiones más responsables y urgentes para el futuro común.

Más información en: https://www.gob.mx/profeco/prensa/profeco-incentiva-la-integracion-de-los-grupos-de-personas-consumidoras