Por Carolina Loa
Morelia, Michoacán, a 22 de septiembre de 2026.- Raúl Morón decidió impugnar el resultado de la encuesta de Morena para Michoacán, una decisión que revive inevitablemente el episodio que el propio senador protagonizó hace cinco años, aunque entonces desde el lado ganador.
El 30 de diciembre de 2020, Morena definió mediante encuesta a su coordinador en la entidad. Aunque la dirigencia nacional no hizo públicos los números completos ni la metodología, el equipo de Morón celebró esa misma noche en Morelia. De acuerdo con filtraciones de aquel día, la ventaja habría sido de alrededor de 10 puntos sobre Cristóbal Arias.
El resultado llamó la atención porque las mediciones previas mostraban un empate técnico. Buendía & Laredo registraba 27% para Morón y 26% para Arias; Demoscopia Digital, 25.92% contra 26.56%; y Parametría colocaba arriba a Arias con 33% contra 29% en población abierta, y 41% contra 39% entre simpatizantes morenistas.
Mario Delgado, entonces dirigente nacional, anunció a Morón como coordinador y precandidato. Arias rechazó el resultado, solicitó una segunda encuesta con el respaldo de Ricardo Monreal y, ante la negativa, rompió con Morena para buscar la gubernatura por Fuerza por México. Fuera del partido, su proyecto perdió la fuerza que había mostrado en las encuestas y la base morenista no lo acompañó.
Morón tampoco llegó a la boleta. En 2021, el INE le retiró la candidatura por no reportar gastos de precampaña, y Morena designó en su lugar a Alfredo Ramírez Bedolla, quien finalmente ganó la gubernatura.
Hoy, los papeles se invierten. El aspirante que en 2020 se benefició de un método cuestionado por su rival es el que ahora lo impugna. La contradicción no ha pasado desapercibida entre militantes, que recuerdan que el sistema de encuestas es la regla que todos los aspirantes aceptan al registrarse.
Impugnar es un recurso legítimo dentro de los estatutos del partido. Sin embargo, el antecedente en Michoacán es claro: quien desconoció el resultado en la contienda pasada terminó alejado del poder, de su partido y del electorado que lo había respaldado.
La pregunta que queda en el aire es si Raúl Morón está dispuesto a pagar el mismo costo político que pagó Cristóbal Arias, o si la historia, esta vez, tendrá un final distinto.
