Trabajo del hogar: una deuda persistente con los derechos laborales de las mujeres

Trabajo del hogar: una deuda persistente con los derechos laborales de las mujeres

Por Alejandro Castañeda

Morelia, Michoacán, 20 de junio de 2026.- Un reportaje publicado por La Jornada reveló recientemente una realidad que evidencia la distancia entre los derechos reconocidos en la ley y las condiciones laborales que enfrentan millones de trabajadoras del hogar en México.

De acuerdo con información difundida durante la presentación de la campaña “Hacia una nueva cultura en el trabajo del hogar”, apenas 57 mil 564 de los 2.3 millones de personas trabajadoras del hogar en el país están afiliadas al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), lo que representa únicamente 2.5 por ciento del total.

La cifra resulta especialmente significativa porque ocurre siete años después de que México impulsara reformas para garantizar el acceso de este sector a la seguridad social y más de una década después de la adopción del Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), considerado uno de los instrumentos internacionales más importantes para la protección de los derechos de las personas trabajadoras del hogar.

Según declaró a La Jornada Marcelina Bautista, fundadora y directora del Centro Nacional para la Capacitación Profesional y Liderazgo de las Empleadas del Hogar (Caceh), la mayoría de las trabajadoras continúa desempeñándose sin contrato escrito, sin prestaciones y sin acceso efectivo a los derechos laborales que reconoce la legislación mexicana.

Los testimonios recogidos por el diario muestran la dimensión humana de esta problemática. Mujeres que dedicaron décadas de su vida al trabajo doméstico remunerado llegaron a la vejez sin seguridad social, sin pensión y sin protección frente a enfermedades o accidentes laborales.

Desde una perspectiva de derechos humanos, el problema trasciende el ámbito laboral. La falta de seguridad social, contratos formales y condiciones dignas de trabajo afecta derechos fundamentales como la salud, la igualdad, la seguridad económica y la protección frente a la discriminación, afirman especialistas en el tema.

La situación también plantea una pregunta incómoda para la sociedad mexicana: ¿por qué una actividad indispensable para el funcionamiento de millones de hogares sigue siendo una de las menos reconocidas y protegidas?

Como recordó Marcelina Bautista en declaraciones retomadas por La Jornada, el trabajo del hogar no es una ayuda ni un favor. Es trabajo. Y como tal, debe ser reconocido, remunerado y protegido bajo los mismos principios de dignidad y justicia que cualquier otra actividad laboral.

Mientras ello no ocurra, “la promesa de trabajo digno para las personas trabajadoras del hogar seguirá siendo una tarea pendiente para el Estado, los empleadores y la sociedad en su conjunto”, puntualizan expertos.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2026/06/20/politica/009n1pol